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Un corazón con buen fondo II:

la bicicleta estática

Tan popular como la cinta de correr, la bici estática representa un ejercicio menos energético pero más cuidadoso con las articulaciones. Esto es así porque pedaleando se utilizan menos grupos musculares que en la carrera a pie y, sobre todo, porque el cuerpo va más estable sentado sobre el sillín. Aunque también es cierto que se pueden hacer muchas cosas sobre la bici para incrementar significativamente su gasto energético, de ahí la gran aceptación que tienen las clases de energy cycling o aquabike, por ejemplo. Así, podríamos pedalear en pie e incluso haciendo distintas coreografías con el tronco y los brazos, para transformar el simple gesto cíclico del pedaleo en un ejercicio global con el cual podemos alcanzar muchos objetivos, tanto los que persiguen mejoras estéticas, como aquellos que buscan una mejora en la salud o en el rendimiento deportivo.
Además, las bicicletas estáticas poseen muchas ventajas respecto a otras máquinas cardiovasculares pues, mediante sus numerosos ajustes (sillín y manillar en altura y avance), son capaces de adaptarse perfectamente a cualquier usuario, desde el que tiene lesiones o una condición física muy baja hasta el que necesita sesiones de gran intensidad.

Y es que, sobre estos molinillos no existe el impacto articular, incluso, lo que es más importante para aquellas personas con ciertas limitaciones, no es necesario mantener el equilibrio, basta con sentarse y mover las piernas sin esfuerzo. En definitiva, todo un derroche de salud realizado con facilidad.

Así que ya lo sabes. Tienes en tu gimnasio una máquina que va dirigida, no sólo a aquellas personas con movilidad reducida, escasa fuerza o enfermedades como artritis, artrosis o reuma, sino también a todo aquel que quiera ponerse en forma mediante un ejercicio sencillo y que te permite además, leer, hablar o ver un programa de televisión.

Consejos
1 - Ajusta la bicicleta estática a tu talla y, sobre todo, a tus circunstancias personales; es decir, no sólo debes ajustar la altura del sillín, sino que también debes valorar (si la bici lo permite) la altura del manillar y la distancia entre el sillín y el manillar, así como la forma de pisar sobre los pedales.
2 - Sobre la bici estática, a no ser que pretendas un trabajo intenso del glúteo, te aconsejamos que el manillar esté alto y cerca del cuerpo para que la espalda quede lo más derecha posible. Así evitarás contracturas y problemas relacionados con la musculatura postural (lumbares, dorsales, trapecios…).
3 - Las calas son unas pieza metálicas que se colocan en la suela de las zapatillas con el fin de fijar los pies a los pedales y esto puede tener más beneficios que desventajas en una bici estática. Normalmente se usan para mejorar la transmisión de la energía entre las piernas y la bicicleta, además de que permiten hacer un pedaleo más redondo; así entran en juego los flexores de rodilla que de otro modo apenas se usarían.
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